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A subasta el archivo de Pablo Neruda, el «humilde poeta que le canta a la Patria»

«Iremos Vicente, Antonillo y yo a tu tierra triste y hermosa. Tenemos que ir, y descansaremos de esta lucha, y respiraremos el aire que nos hace falta», le escribió Miguel Hernández a Pablo Neruda en 1938. El viaje, claro, jamás llegó a materializarse -el poeta alicantino, represaliado por el franquismo, «desapareció el la oscuridad» de la cárcel en 1942-, pero ahí está la carta manuscrita del autor de «Nanas de la cebolla» alumbrando lo que podría haber sido y presidiendo el «rico conjunto nerudiano» que se subastará el 19 de marzo en Barcelona.

A su lado, un caligrama de Violeta Parra, poemarios dedicados a Gabriel García Márquez y Salvador Allende, un deslumbrante ejemplar de «El sobreviviente visita los pájaros» con litografías de Miró, o la correspondencia de Neruda con el anticuario Robert Bennet para avanzarle, siempre en tinta verde, que con el dinero que recibirá por el Nobel de Literatura por fin podrá comprar las obras de Shakespeare en cómodos plazos de mil dólares mensuales, coronan lo que el bibliófilo y exdirector del Instituto Cervantes Juan Manuel Bonet presenta como «una cueva de Alí Baba de papel».

Compartir la pasión

Un archivo documental de 603 piezas entre manuscritos, primeras ediciones dedicadas, fotografías y correspondencia variada que el empresario y coleccionista riojano Santiago Vivanco ha amasado durante 25 años y que pone ahora a la venta para, dice, pasar el testigo y renovar energía. «Ha terminado un ciclo y yo creo que ya no puedo hacer nada más por esta colección. Me daba pena tenerla en casa, son cosas que se tienen que compartir con admiradores y estudiosos de su obra», explicó ayer Vivanco, centrado ahora en otras pasiones como su fondo dedicado a José Luis Borges o su colección de fotografías de escritores.

«Mi sueño sería que una gran biblioteca o institución pública o privada pudiese conservar y dar a conocer el archivo, poniéndolo a disposición de los investigadores», añadió el también impulsor del Museo de la Cultura del Vino de La Rioja. Lo esencial, añade Vivanco, es que «el fondo no se disperse» ni acabe troceado. De ahí que todo el archivo se haya puesto a la venta en la casa de subastas La Suite en un lote único y con un precio de salida de 650.000 euros. «Lo podría haber donado a la Biblioteca Nacional o a la Fundación Neruda, claro, pero detrás hay un esfuerzo económico enorme. Si lo hago es para poder seguir comprando y coleccionando», abundó este apasionado del autor de «Estravagario» que sólo ha conservado un pasaporte del poeta chileno y libros con dedicatorias poco relevantes.

Vitrina con originales de Neruda – I. Baucells

El resto queda ahora agrupado en uno de los archivo documentales y personales más importantes del poeta en a manos privadas; un lote que, además de reseguir la carrera del gran bardo del amor celebratorio, explora desde su férreo compromiso con el comunismo -ahí está, por ejemplo, su polémico folleto de 1953 en alabanza a Stalin- a la fidelidad a sus propias enemistades, capítulo encabezado por su némesis Vicente Huidobro, o su paso por España. «Barcelona para Neruda fue un sitio especial. Aquí ejerció como cónsul e hizo grandes amistades», recordó Vivanco.

Joyas y tesoros

De todo esto se alimenta una colección formada por 23 poemas y 164 documentos manuscritos y mecanografiados; 91 primeras ediciones y 48 ediciones posteriores con dedicatoria; 100 fotografías, 89 cartas, 12 postales y 42 vinilos. Una «bodega nerudiana» de la que sobresalen, y de qué manera, joyas como el primer poemario de Neruda, «Crepusculario»; un ejemplar de «España en el corazón» con fotomontajes políticos de Pedro Olmos y dedicatoria a Margarita Xirgu; la colección completa de la revista republicana «Los poetas del mundo defienden al pueblo español», publicada por Neruda y Nancy Cunard; una copia de la «monumental» edición mexicana de «Canto general»; una copia de la famosa fotografía playera de Neruda con Maruja Mallo; un retrato de juventud dedicado «a la loca de Olga»…

Con todo, la joya de la colección es «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», probablemente el libro de poesía más vendido, leído y copiado y presente aquí en una primera edición dedicada nada menos que a Gabriel García Márquez. Un ejemplar que Neruda firmó en París en 1971, apenas dos años antes de morir, y en en el que dejó escrito que a esas alturas ni siquiera él conservaba una copia de su célebre poemario.

Casi siempre con esa tinta verde con la que plasmaba ideas y poemas, Neruda legó libros y textos dedicados a Violeta Parra («que canta a través de los sueños del pueblo») y Salvador Allende («con la amistad incondicional y a toda prueba de este humilde poeta de Temuco, que le canta a la Patria, con toda su alma de chileno») y se despidió con unas líneas que, casi cincuenta años después de su muerte, perviven aún en este fondo. ¿Cómo? A través de ese fragmento de «Patria dulce y dura» que escribió apenas nueve días antes de morir y que cierra el lote agarrándose a ese «mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo» que encabeza la página. La última que, se dice, dejó escrita Pablo Neruda en septiembre de 1973.

 

FUENTE: ABC.es

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