El libro que atesora y transmite a los niños el placer por la naturaleza

“Hoy en día los niños no pasan suficiente tiempo en la naturaleza y cuatro de cada diez no juegan jamás en el exterior entre semana”. Saco la información del libro francés Passeur de nature (Barquero de la naturaleza, en español), que se presenta como una guía práctica para que de entrada los adultos conozcan mejor la naturaleza y puedan transmitir lo aprendido a los más pequeños.

Los padres solemos encerrar a los niños en casa, en vez de soltarlos fuera a su libre albedrío porque nos sale más a cuenta: el hogar es un marco más seguro, limitado y simple. Sin embargo, las investigaciones de pedagogos como Célestin Freinet y María Montessori señalaron ya en su tiempo la importancia de un entorno rico para su desarrollo. Son muchos los beneficios asociados a la vida al aire libre. Por ejemplo, los niños habituados a estar más en contacto con la naturaleza tienden a enfermar menos y están menos estresados.

La autora principal del manual, Emilie Lagoeyte, es una maestra que tras el nacimiento de su primer hijo creó la web Eveil et Nature (Despertar y Naturaleza, en español) con el objetivo de contribuir a hilvanar el vínculo entre los pequeños y el medio ambiente, ya sea en el marco de la familia o de la escuela. Para Lagoeyte, un ‘passeur de nature’ –expresión que ella ha creado- es un adulto que permite que el niño explore la naturaleza por sí mismo; alguien que no va a dar muchas explicaciones, pero en cambio acompaña al niño en sus descubrimientos y le anima a ir más allá a base de hacerle preguntas.

El passeur no va a ofrecerle las respuestas, sino que dejará que sea el niño quien construya su propio conocimiento basado en la observación y la experiencia. Y durante la exploración, el adulto no irá tampoco delante como un maestro al uso para indicar el camino a seguir al niño, todo lo contrario, cerrará la comitiva para dejar que sea el menor quien escoja su propio camino. Lagoeyte propone desde hace años formaciones en línea para convertirse en passeur orientadas sobre todo a maestros y en el 2019 se decidió a plasmar sus conocimientos y su experiencia en un libro.

El manual parte del principio de que los niños que crecen en contacto con la naturaleza construyen un equilibrio interno que va a serles útil a lo largo de toda su vida. Y es más: el niño que se siente a gusto en ella será más proclive a protegerla. “El mundo de mañana”, leo en la introducción, “necesita desde hoy que devolvamos la naturaleza a los niños”.

El niño que se siente a gusto en la naturaleza será más proclive a protegerla. “El mundo de mañana”, leo en la introducción, “necesita desde hoy que devolvamos la naturaleza a los niños”

La guía se estructura a partir de la “pirámide de reconexión con la naturaleza”, una idea original de Kenny Ballentine que Lagoeyte ha adaptado. Esta pirámide es el hilo conductor para hacer entrar la naturaleza a todos los niveles de nuestra vida. La base de la pirámide propone un juego al aire libre a realizar cada día; el primer nivel introduce una actividad semanal ligada a la naturaleza; el segundo nivel, un fin de semana en el campo una vez al mes; y el tercer y último nivel sugiere vacaciones en plena naturaleza una vez al año.

Entre las propuestas, por ejemplo, la construcción de cabañas, que es una de las actividades favoritas para los niños, puesto que está bien inscrita en nuestra herencia genética. Durante milenios los hombres han sobrevivido gracias a la fabricación de refugios contra las inclemencias del tiempo y solo recientemente ha creado casas que ya no necesitan de vegetales ni de minerales para su construcción.

Passeur de nature es una obra preciosa que invita a renovar nuestra mirada, nuestro oído y nuestro corazón sobre el entorno. Propone múltiples actividades y juegos muy simples, como recoger todo tipo de objetos del parque o bosque y en casa detenerse a observarlos sobre una mesa; o bien aprender a respetar los pequeños bichos, seres que nos resultan a veces atrayentes a veces asquerosos, pero que resultan ser nuestros auténticos “animales de compañía”.

A lo largo del texto se suceden las ideas de acciones a realizar con las reflexiones al paso sobre el rol del adulto. Este debe hablar menos y en cambio depositar mayor confianza en el niño en el sentido de no querer controlar de pe a pa todo el desarrollo de la actividad tal como él o ella había previsto sino dar rienda suelta a la creatividad e iniciativa del menor. Me digo que este es oficialmente un “libro para beneficio de los niños”, pero en realidad aspira a cambiar a los adultos.

Y lleva toda la razón. Los padres tenemos mucho camino para desaprender y así, como dice la autora, conseguir “salvar el mundo del mañana”.

FUENTE: El País

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