¿Por qué está tan de moda la cultura pop de los 80?

Stranger Things homenajeó a Los Cazafantasmas; Cobra Kai trajo de regreso la historia de Karate Kid.

No lo vio venir, no lo esperaba. “El mundo se ha vuelto loco”, dijo la cantante inglesa de 63 años Kate Bush, en una entrevista con la BBC Radio. La artista es la intérprete de la canción Running Up That Hill lanzada en 1985 y que gracias a la cuarta temporada de Stranger Things subió al número 1 en Reino Unido, Australia y la lista Billboard Global 200 por primera vez. Ella no sacaba un disco desde 2011.

Más casos

Lo de Bush no es un fenómeno aislado ni novedoso, sí cíclico y que gracias a referentes actuales trae de vuelta la nostalgia ochentera. Otro ejemplo es el de Metallica que, aunque aún están vigentes como grupo, vieron resurgir uno de sus éxitos de 1986 en el mundo (ver recuadro) y en Colombia. Fue también por Stranger Things (Netflix) y en el final de la cuarta temporada el pasado 1 de julio. El suspenso, en su punto más alto, lo acompañaron con su canción Master of Puppets.

Tras ese final “la canción tuvo 215 % más streams en Colombia que en un día promedio. Esto es 3 veces más de lo habitual”, le confirmó Spotify a EL COLOMBIANO.

Y hay más. La banda sonora de la nueva y recién estrenada película de Marvel, Thor: Amor y Trueno, trae musicalmente el ambiente rockero de los 80 como lo confirmó uno de los productores Brad Winderbaum. En la película se escuchan varias canciones de Guns N’ Roses como la que se oye en el tráiler Sweet Child of Mine, éxito en 1987. “Thor: Amor y Trueno es un disco de metal de los 80”, dijo Winderbaum.

Abrazar la nostalgia

El fenómeno viene estudiándose. En 2011 el crítico estadounidense Simon Reynolds lo resumió en un libro con un concepto único: Retromanía, la adicción de la cultura pop a su propio pasado.

Otro crítico cultural estadounidense, Grafton Tanner, escribió en 2016 el ensayo Cosas más extrañas y la industria de la nostalgia, en el que retoma el término “retromanía” de Reynolds y habla a rajatabla de la serie de Netflix: “Stranger Things es una ventana a través de la cual el presente conmocionado puede contemplar un pasado cliché”.

Para Reynolds estamos en un punto de inflexión. “Si bien épocas anteriores han estado influidas por la música del pasado nunca antes una sociedad ha estado tan obsesionada como la nuestra con los artefactos culturales de su pasado inmediato”, dice. Hay una fiebre por lo retro, evidente, intensa y cuestionable: “Dado que disfruto de muchos aspectos de lo retro, ¿por qué sigo sintiendo, en el fondo, que es pobre y vergonzoso?”, se pregunta.

Para Juan Carlos Monroy Osorio, profesor del departamento de Marketing e Innovación de la Universidad Eafit, esta nostalgia tiene mucho que ver con la premisa “todo tiempo pasado fue mejor” y con la famosa zona de confort, “en la que las personas se sienten cómodas con lo que conocieron o vivieron”. Ya pasó todo y queda la añoranza.

La nostalgia trae implícita una cierta insatisfacción por el presente. Reynolds describe: “El punto en que la nostalgia pop se vuelve interesante es en esa peculiar nostalgia que sentimos de los días gloriosos en los que se ‘vivía el ahora’, que en realidad… no vivimos”.

El profesor Monroy considera que mucho tiene que ver el mercadeo, “los 80 fueron una época muy comercial y se están explotando ahora desde ese mismo punto de vista. No sé si sea una reinterpretación nostálgica, pero lo veo como un retorno de ciertos momentos en los que no se vivía de una manera tan profunda como ahora en que somos más conscientes de enfermedades mentales, de conceptos como el racismo, el feminismo o lo políticamente correcto. En los 80 eso no existía”.

El crítico Reynolds dice en su texto: “La nostalgia está ahora rigurosamente entrelazada con el complejo consumidor-entretenimiento: sentimos un deseo punzante por los productos que consumíamos años atrás, por las novedades y distracciones que colmaron nuestra juventud”. Es para él un hecho que cada generación, a medida que envejece, querrá ver mitificada y recordada su juventud, especialmente con la música que disfrutó.

Por eso hay nostalgia en los mayores de 40 años, pero ¿en quienes no la vivieron, qué? En ellos no se puede llamar así.

Son conexiones

La tendencia la generan los nostálgicos, es claro, pero también las personas que nacieron en los 80 (niños en esos 10 años) y en los 90 y 2000, los que no la vivieron conscientemente pero tienen alguna conexión: padres o hermanos mayores que consumieron esa cultura pop ochentera.

Los hermanos Duffer (mellizos), creadores de Stranger Things, por ejemplo, nacieron en 1984 y vivieron su juventud en la década de los 90. Cuando comenzó la serie explicaron en varias entrevistas que querían hacer algo que recordara el estilo de los clásicos de su infancia: “Spielberg, John Carpenter, las novelas de Stephen King. Para nosotros, lo que hace que estas historias sean grandiosas y duraderas es que exploran el lugar mágico donde se unen lo ordinario y lo extraordinario”.

Otra razón para explicar este auge de los 80 es el hecho de que el pasado ha perdido ese carácter de lejanía dado el acceso “absoluto” que brinda Internet y la tecnología digital y del mismo modo el futuro —dice Reynolds— ya no tiene la carga que tuvo alguna vez. A las nuevas generaciones “el Futuro, con F mayúscula no les interesa en lo más mínimo y apenas piensan en él”. Del presente se escapa, más fácil, regresando al pasado.

¿Si fueron tan geniales?

Hay quienes no entienden el auge ochentero porque no fue, en términos generales, pacífico o tranquilo. Los 80 estuvieron llenos de excesos, consumismo, derrota de modelos políticos y económicos que no estaban asociados a la libertad que era la búsqueda de la mayoría. “Fue una época que generó mucha angustia”, dice Monroy, quien añade que a pesar de eso la percepción es de felicidad.

Para el productor radial Joaquín Pérez Ramírez, los 80 fueron diez años maravillosos al hablar de música, cine y televisión, “llegó el CD, MTV, se globalizó la música, pasamos de dos canales a tener más, fue el auge de las supermodelos”, etcétera.

Que hoy Metallica, Kate Bush, Karate Kid, los Cazafantasmas y más productos culturales ochenteros vuelvan a ser famosos no es tan descabellado y con la expansión en la web se habla de un homenaje a una época creativa que se exprime al extremo. ¿Falta de creatividad, facilismo? Quizá, es ir a la fija con lo conocido, la zona de confort de la que hablaba el profesor Monroy.

Pérez, por ejemplo, cuenta su experiencia con Top Gun: “Un día me vi la primera (la de los 80) en la mañana y la nueva Top Gun: Maverick (la de 2022) en la noche, y si uno lo detalla hay muchas similitudes: una rivalidad, una pareja, un enfrentamiento deportivo y termina uno entendiendo que es un negocio y que funciona, hay que ver cuánto dinero ha recogido Top Gun: Maverick”. La respuesta es pública: ya ha ganado 1.123 millones de dólares.

Que el presente se impregne del ayer pasa y seguirá pasando con otras generaciones, “posiblemente en 30 años (la década del 2050) estaremos hablando de los 2000, de volver a las redes sociales en su primera versión”, dice Monroy.

Hoy los protagonistas de la cultura pop de los 80 están felices con este auge y los nostálgicos empedernidos igual. Por ahora no hay freno para el fenómeno y el mundo no está loco, los expertos lo resumen: la nostalgia es ya una emoción universal

FUENTE: EL COLOMBIANO

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